EL ANUARIO DE LOS NIÑOS INVISIBLES 2015

EL ANUARIO DE LOS NIÑOS INVISIBLES 2015

Inspirados en los anuarios que publican las escuelas de sus generaciones, decidimos crear el Anuario de Los Niños Invisibles, una acción para evidenciar que alrededor de 120 niños y niñas, además varias mujeres embarazadas, viven en el Reclusorio Femenil de Santa Martha Acatitla, México. Hacemos un llamado a la sociedad, medios y políticos, para que estos niños y niñas dejen de ser invisibles mediante una reforma penitenciaria que asigne recursos para satisfacer sus necesidades básicas, además de reducir su permanencia en prisión.

Inspirados en los anuarios que publican las escuelas de sus generaciones, decidimos crear el Anuario de Los Niños Invisibles, una acción para evidenciar que alrededor de 120 niños y niñas, además varias mujeres embarazadas, viven en el Reclusorio Femenil de Santa Martha Acatitla, México. Hacemos un llamado a la sociedad, medios y políticos, para que estos niños y niñas dejen de ser invisibles mediante una reforma penitenciaria que asigne recursos para satisfacer sus necesidades básicas, además de reducir su permanencia en prisión.

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DE CERO A DOS AÑOS

Los niños que nacen y crecen dentro de la cárcel, no se desarrollan bajo las mismas condiciones que un niño de su edad lo haría fuera de prisión.

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Las mujeres que quedan embarazadas durante su condena en prisión, tienen el derecho de vivir con sus hijos hasta que cumplen los 6 años.


Durante ese tiempo los niños crecen al cobijo de su madre, pero en un entorno poco favorable para su desarrollo físico y emocional. Violencia, estrés e inseguridad es el ambiente común de la prisión.

DE CERO A NUEVE MESES

Las mujeres que quedan embarazadas durante su condena en prisión, tienen el derecho de vivir con sus hijos hasta que cumplen los 6 años.

DE UNO A DOS AÑOS

Durante ese tiempo los niños crecen al cobijo de su madre, pero en un entorno poco favorable para su desarrollo físico y emocional. Violencia, estrés e inseguridad es el ambiente común de la prisión.

DE DOS A TRES AÑOS

Para los niños que viven en el reclusorio, hacer amigos o jugar con ellos es algo que pasa muy pocas veces. Siempre deben estar con su mamá.

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DE DOS A TRES AÑOS


Es difícil ver a estos niños y niñas socializando con otros niños. La mayoría del tiempo tienen que pasarlo al lado de sus madres.

De vez en cuando algunos de ellos salen por el fin de semana para visitar a sus familiares, luego regresan con su madre a prisión. Otros nunca han tenido la posibilidad de salir.

DE DOS A TRES AÑOS

Es difícil ver a estos niños y niñas socializando con otros niños. La mayoría del tiempo tienen que pasarlo al lado de sus madres. De vez en cuando algunos de ellos salen por el fin de semana para visitar a sus familiares, luego regresan con su madre a prisión. Otros nunca han tenido la posibilidad de salir.

DE TRES A CUATRO AÑOS

El derecho de los niños y niñas a estar con su madre se respeta, pero el resto de sus garantías y derechos, a menudo son vulnerados.

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DE TRES A CUATRO AÑOS


Aunque ningún niño que viva en la cárcel puede ser tocado o registrado por los guardias, existen otras actividades que ponen en riesgo su integridad, por ejemplo, deben permanecer con su madre todo el tiempo, incluyendo los días de visitas conyugales.

DE TRES A CUATRO AÑOS

Aunque ningún niño que viva en la cárcel puede ser tocado o registrado por los guardias, existen otras actividades que ponen en riesgo su integridad, por ejemplo, deben permanecer con su madre todo el tiempo, incluyendo los días de visitas conyugales.

A LOS CIN- CO AÑOS

Cuando han cumplido la edad necesaria para salir del reclusorio, estos niños deben enfrentarse a una nueva realidad, donde su madre no estará a su lado.

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A LOS CINCO AÑOS


Después de que la cárcel ha sido el hogar de los niños invisibles, cuando cumplen 5 años y 11 meses, deben enfrentarse a una nueva realidad, abandonar la prisión y a su madre.

A LOS CINCO AÑOS

Después de que la cárcel ha sido el hogar de los niños invisibles, cuando cumplen 5 años y 11 meses, deben enfrentarse a una nueva realidad, abandonar la prisión y a su madre.

EXISTEN FORMAS DE HACER LA DIFE- RENCIA

1

Crear un Sistema Nacional de Protección Integral de los Derechos de niñas, niños y adolescentes.

2

Salvaguardar el interés superior y las garantías procesales de niños, niñas y adolecentes.

3

Lograr la asignación de recursos que permitan dar cumplimiento a dichas acciones.

4

Impulsar la participación de organizaciones dedicadas a la promoción y defensa de los derechos de niños y adolescentes.

5

Los hijos de las sentenciadas que nazcan durante el período de reclusión, recibirán todos los servicios, hasta la edad de seis años.

6

Reducir el tiempo de estancia de niños y niñas en las prisión, de seis años a tres años.

DE CERO AÑOS


De los 120 niños que viven en el reclusorio solo logramos tomar 4 fotos grupales. Es difícil verlos en grupo socializando con otros niños. La mayoría del tiempo están con sus madres.

“El futuro de los niños siempre es hoy. Mañana será tarde.” -Gabriela Mistral


Tu firma puede cambiar la vida de miles de niños en la misma situación.

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LO QUE SE DICE

Es mi mamá y estos son sus manos tan grandes mata a los insectos. Estos chiquitos son los mounstruos que ven a mi mamá hacia arriba.

Diego.

Come, se hace popó, se vomita. Esta es su cola. No le gusta si papá porque hace rato su papá estaba en la calle y se murió y le dijo: te voy a traer un caracol para que no te de miedo.

Ana.

Es mi tía porque un día se peinó como así. Estas son sus partes íntimas y esta panzota, está gordita. Ella sale y ve las mariposas con su hija.

Jessica.

¿Quiénes son? Mi primo Joao, el papá, la mamá, mi primo y yo. Faltaron más tios, es más grande es mi tio Carlos, tiene 8, 8 no es muchos años, tiene 300.

David.

Hay una araña que se va a subir al árbol porque no le gusta su árbol con manzanas y la va a quitar. No le gusta vivir con su comida porque piensa que si come se va a volver gente y él no quiere ser gente, quiere ser araña.

Brenda.